lunes, 26 de septiembre de 2016

Kindred ǀ Mi incursión en los audiolibros

A principios de año uno está fresco, lleno de ilusiones, dispuesto a cumplir docenas de propósitos. A los quince días se quiebra la voluntad, pero no pasa nada. I know that feel bro. Yo me apunté a retos varios de lectura, los estoy incumpliendo… Pero sigo feliz, que es lo que cuenta. De todas formas, este libro me sirvió para subir ánimos en uno de los retos, así que se merece mención especial. Os hablo de Kindred, de Octavia E. Butler, el cual podría decirse que no leí, sino que lo escuché.


KINDRED ǀ 264 págs ǀ 1979

La historia que guarda Kindred en su interior, historia que, lamentablemente, no ha sido traducida al español, es magnífica. Quizás no lo sean tanto las formas, que no terminaron de convencerme al cien por cien, pero la trama es de esas que te desgarra y se te clava dentro. De las que merece la pena leer una vez en la vida.

La protagonista, Dana, es una joven negra que, en la década de los 70, acaba de mudarse con su marido, Kevin. Ambos están ordenando unas estanterías cuando, de pronto, Dana siente una especie de mareo y, por extraño que suene, aparece de pronto al lado de un río. Ha retrocedido más de 150 años en apenas segundos y se ha trasladado de California a Maryland, al lado de un río, mientras un niño parece estar ahogándose ante la incapacidad de su madre para ayudarlo.

Así comienza Kindred, una novela de ciencia ficción que explora la cruda vida que les aguardaba a los esclavos negros en Estados Unidos en el siglo XIX, no mucho antes de firmarse la abolición de la esclavitud. De la mano de Dana, mujer y negra (las peores características que podía tener una mujer en la época), y su extraña relación con Rufus Weylin, el hijo del dueño de una plantación bastante importante, se nos van presentando las lastimosas condiciones de vida de los esclavos y, especialmente, las de las mujeres.

jueves, 22 de septiembre de 2016

[En pantalla] Mascotas y Sausage Party


Esta sección tan olvidada del blog se merecía algo nuevo, porque sé que babeamos mucho con Sherlock, pero no se puede ir perdiendo fluidos por ahí constantemente. Durante este verano (sobre todo en agosto) me he dedicado a ver películas, bastantes películas. Lo cierto es que he visto algunas muy buenas, algunas que no tenía perdón no haber visto antes (El padrino, por ejemplo), y otras más bien mediocres. Hoy os voy a hablar de dos largometrajes de animación que han caído y sobre los que tengo opiniones bastante dispares. Me refiero a The Secret Life of Pets (en España se ha traducido el título como Mascotas) y a Sausage Party (La fiesta de las salchichas), dos películas que nada tienen que ver entre sí. De hecho, una es una animación más o menos infantil y la otra… Bueno, la otra es una ida de olla con salchichas.


MASCOTAS  2016 ǀ 87 minutos ǀ Para toda la familia


Desde que vi el teaser trailer por primera vez, hace un año, me enamoré de esta película. Introducir animales en cualquier grabación, sea de dibujos animados o un metraje con actores en pantalla, es jugar sobre seguro, porque poca gente es capaz de resistirse al encanto de estos bichos. Si, encima, como han hecho en esta ocasión, se ponen manos a la obra con algo tan cercano como la vida de nuestras mascotas… Eso ya es incluso juego sucio.

Partiendo de la idea de coger a las mascotas e investigar a qué se dedican cuando sus dueños no están en casa, el corazón de los espectadores ya está ganado; poco hay que hacer para salir del cine con una sonrisa de oreja a oreja cuasipermanente. De todas formas, algo sí hay que añadir, alguna trama que rellene las vidas de los perros, gatos y canarios durante la hora y media de la película. En este caso se aboga por el clásico equis se ha perdido, ¡hay que salvarlo!.


lunes, 19 de septiembre de 2016

Dime, amor... O dulce sucedáneo


Si vais al archivo del blog y buscáis las primeras entradas publicadas (no lo hagáis, por favor, porque tal vez perdáis años de vida viendo mis inicios), os encontraréis con relatos, unos cuantos relatos. Digamos que abrí el blog en una época en que dedicaba bastante tiempo a maltratar palabras, así que colgaba algunos de mis escritos con cierta asiduidad. Sin embargo, hace más de un año y medio que no he subido ningún relato; tampoco he escrito durante este tiempo, sino que me he dedicado a leer y a reseñar para el blog y hacer entradas críticas con algún tema. Nada de ficción, como podrá verse.

Pero, ya que estamos (y que voy perdiendo la vergüenza a mostrar mis intentos de escritura en público), se me ha apetecido volver a colgar algo de este tema por aquí. En otra web sí que he colgado algún que otro relato (microrrelato, más bien), aunque ha sido más por desahogarme que por otra cosa. De esos he recuperado el que os comparto a continuación, un texto que escribí el año pasado y que, al volver a releer, me ha traído un aluvión de emociones.

Espero que os guste ^^

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Reseñando a Pierre Lemaitre

Antes del parón que se tomó el blog en agosto os comenté que me estaba planteando hacer reseñas múltiples. He preparado una hablando de tres novelas gráficas, pero la primera en ver la luz será esta. En mayo del año pasado, tras haber intentado, con poquísimo éxito, leer a Pierre Lemaitre en Vestido de novia, me lancé a por la que es su novela más reconocida: Nos vemos allá arriba. Fue una buena lectura, que me hizo reconciliarme con el escritor francés y, en el fondo, desear retomar la abandonada Vestido de novia. Un año y medio después lo he hecho y ese ha sido el aliciente para postear esta entrada doble hablando de las dos obras.

NOS VEMOS ALLÁ ARRIBA ǀ 2013 ǀ 448 págs


Esta novela, que fue galardonada con el premio Goncourt en el año 2013, supone un viaje al final de la I Guerra Mundial y a la posguerra correspondiente. Dos son personajes principalas, Albert Maillard y Édouard Péricourt, cuyas vidas se verán entrelazadas a consecuencia de la guerra. Édouard Péricourt, el Édouard soñador, mutilado en los últimos lances de la batalla, dependerá de Albert, el anclaje del otro con la realidad, para salir adelante en lo que el futuro les depara. A estos dos excombatientes se une la figura del teniente Pradelle, un ser mezquino y ambicioso cuyo destino parece inclinado a conectarse de nuevo con el de Albert y Édouard en el París de la posguerra.


Morir el último, se decía Albert, es como morir el primero, una gran gilipollez.

A la situación de precariedad económica que atraviesan Albert y Édouard surge una solución, una solución cuya idea pulula en el ambiente, en el aire cada vez más irrespirable que pervive entre los dos camaradas y que no es sino un plan peculiar y arriesgado. Un plan surrealista, que es como una bocanada de aire fresco en la novela, un toque que baila entre lo cómico y lo trágico y que es una especie de diafragma que permite regular las pretensiones de la obra y llegar a buen puerto.

La novela es relativamente extensa (unas 450 páginas), pero en absoluto densa. Realiza un buen dibujo de la Francia de la posguerra, muestra cómo la sociedad se sobrepone tanto a la guerra como a sus consecuencias. El regreso de los soldados a la vida civil, la marcha de las mujeres al hogar tras haber tenido que dar salida al trabajo de sus maridos, padres o hermanos, las altas tasas de vandalismo, de alcoholismo, las penurias en cada esquina… Pero, además, Lemaitre le añade una trama que se adhiere al lector y no lo suelta, no se separa hasta que la devora. Tiene buen ritmo, un buen ritmo que hace de un libro con una base histórica en absoluto desdeñable, repleto de pinceladas agónicas, con una ironía oculta que asoma la mirada en cada renglón y una buena dosis de ingenio, una novela entretenida e incluso entrañable.

domingo, 11 de septiembre de 2016

DLM #30 Mujeres al poder

¡Buenas! Han pasado dos meses desde el último DLM, así que ya era hora de traer una nueva recomendación musical al blog. No os traía a una mujer desde diciembre del año pasado y creo que la mejor idea para celebrar, por así decirlo, la entrada número 30 de esta sección es compartiendo con vosotros canciones de grupos capitaneados por mujeres. Y esta ha sido mi selección.

Peaches, Lesbians on Ecstasy y Le Tigre. 

En los tres casos hay varios puntos en común. En todos ellos las protagonistas son mujeres, su estilo vendría a englobarse dentro de la música electrónica con tintes de punk (30 entradas y, por trigésima vez, seguiré llevándome de pena con el encasillamiento de canciones en géneros varios) y proceden de Norteamérica. Peaches y Lesbians on Ecstasy proceden de Canadá, mientras que Le Tigre está basado en Estados Unidos. 

Actualmente, Lesbians on Ecstasy y Le Tigre no están en activo (tampoco es que hayan colgado las botas como grupos, pero llevan unos cuantos años sin publicar material nuevo); sin embargo, Peaches sí lo está: publicó, sin ir más lejos, su disco más reciente, Rub, el año pasado.

Le Tigre y Peaches, sobre todo, son defensoras del colectivo LGTBi+ y han introducido en sus canciones todo tipo de alusiones de carácter sexual, en lo referente a la cuestión del género, etc. No hay que escarbar mucho en la discografía de Peaches, por ejemplo, para encontrarse un álbum, el tercero que vio la luz, denominado Fatherfucker, como protesta hacia el sexista insulto anglosajón motherfucker. También ella, en muchos de sus conciertos, ha roto la barrera entre lo considerado femenino y masculino con vestuarios y maquillajes extravagantes. De nuevo esa referencia a las imposiciones del género.